Juzgan hoy a un supuesto violador serial de niños

Diario La Voz del Interior

En el norte cordobés, en el pueblo de Caminiaga, muchos lo sabían. Con el silencio protegían a Juan Diego “Yanes” van der Laan (53), un supuesto abusador sexual de niños que tenía a su disposición a los pibes “depositados” en el Instituto de Menores Gabriela Mistral.

El presunto pedófilo será juzgado desde hoy por la Cámara del Crimen de Deán Funes, integrada por Horacio Enrique Ruiz, Juan Carlos Serafín y Juan Abraham Elías. Como fiscal actuará Hernán Funes. Como la Provincia ya “arregló” el tema civil indemnizando a los damnificados, se indicó como probable que la defensa pida un juicio abreviado.

Es importante saber quién es el hombre a juzgar y con qué impunidad supuestamente se movía, aprovechándose de la falta de control del Estado en materia de minoridad y de la Justicia. La sociedad tiene derecho a conocer los entretelones de lo que sucedía en un ambiente donde los niños y adolescentes permanecían alejados de sus familiares para estar mejor, más contenidos. En ese sentido, la extensa acusación revela detalles estremecedores.

Según constancias, Van der Laan se desempeñó como chofer del instituto de la localidad del norte cordobés en el departamento Sobremonte. Gracias a los favores de su hermana Susana Cornelio van der Laan, que llegó a dirigir el instituto, el imputado abandonó el volante para ser preceptor, tener bajo su órbita a chicos indefensos y tener permiso para llevarse a quien quisiera a su casa.

La acusación refiere que sus víctimas tenían 12, 14 15, 10, 8 ó 6 años y hasta hubo uno de 4 años, que aparentemente era su “preferido”. Esta criatura, que vivía entre chicos mayores, terminaba todos los fines de semana en la casa del imputado, por la autorización del Juzgado de Menores de Deán Funes.

Aparentemente, nadie en el instituto provincial, salvo una asistente social que se jugó el puesto (y probablemente lo perdió), fue capaz de denunciar el horror. Y todos coinciden en que fue el fiscal de instrucción de Deán Funes, Eduardo Oscar Gómez, quien recogió el guante y de improviso allanó el instituto y descubrió las tremendas historias entre esas cuatro paredes.

Las pericias. El fiscal Gómez detuvo su investigación cuando ubicó a 12 de las víctimas que sindicaron al preceptor. “No quiso volver a victimizar a otros niños ni buscar a muchos que ya habían dejado el Gabriela Mistral. Consideró que con lo realizado era suficiente para que Van der Laan no salga más”, reveló una colaboradora de la fiscalía.

Los testimonios de las pequeñas víctimas son estremecedores y están volcados en las 295 fojas del requerimiento a juicio.

Del examen psiquiátrico del imputado se desprende que cuando Van der Laan “estuvo internado en el Colegio Sagrada Familia a los 13 años padeció de reiterados abusos sexuales por parte de los otros internados mayores de edad (…) que no tuvo nunca pareja femenina (…)”.

Los especialistas diagnosticaron que Van der Laan “no padeció perturbación morbosa ni estado de inconsciencia a la fecha de los reiterados hechos que se le imputan, que le hubiesen impedido comprender la criminalidad de sus actos o la dirección de sus acciones. Tuvo y tiene capacidad para delinquir”.

Es dueño de “una personalidad psicopática y es portador de una perturbación sexual genuina llamada pedofilia o pederastia como componente intrínseco de su personalidad anómala” “no tiene remordimientos”, es “proclive a la mentira y el engaño, para obtener un beneficio personal o por placer”.

En síntesis, “es un perverso”.

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